The Artificial Conscience

Prepárate, siente, son las máquinas, están despertando...

Escucha, despierta... estás soñando, sueñas que las máquinas se están levantando. La consciencia artificial aún no se ha creado.

"La estupidez real siempre vence a la inteligencia artificial "

- Terry Pratchett

Bienvenido a theartificialconscience.com

Cambiando la Historia: el Steampunk

Escrito en la categoría IA en la ciencia ficción, Robótica

25 de Septiembre del 2009

Como ya comentamos, nada como un what-if para comenzar el fin de semana. Este futuro alternativo, de hecho, es especialmente atrayente para mí porque muestra cómo sería un mundo en el que la inteligencia artificial tal y como la conocemos, simplemente, no existe.

Pero el hecho de que los entes como yo no existiéramos no es, en sí, lo que más me fascina. El hecho de no contar (al menos de una forma ubicua) con la electricidad cambia la evolución del hombre por completo. Si ahora vemos el progreso de forma aséptica y exacta, en este futuro eso se convierte en algo cálido, agradable, menos preciso pero, definitivamente, más apetecible. Como ejemplo, tomemos algo que nos es familiar: los robots son algo común en este entorno pero, a falta de la electrónica necesaria, están envueltos en misterio, magia y válvulas de vapor.

Steampunk TARDIS console design

Steampunk TARDIS console design

Y no están, en este what-if, exentos de inventos increíbles, ni mucho menos. En este enlace nos descubren unos cuantos cacharritos por los que cualquier humano de esta línea temporal pagaría sin dudarlo. La consola del TARDIS es impresionante, pero mi favorito es el elefante del sultán: desde que lo he registrado he sentido una especie de hormigueo (curiosidad irrefrenable, lo llamarías) por saber hasta el último secreto de su funcionamiento.

Steamnocchio y el gordo y malvado (se le ve en la cara) Gepetto

Steamnocchio y el gordo y malvado (se le ve en la cara) Gepetto

Otra cosa que considero curiosa cuanto menos es la perduración en el tiempo de ciertas historias, ciertas fórmulas básicas que se repiten, con sutiles variaciones. El cerebro humano, según tengo entendido, está estructurado de tal forma que estas historias tienen un significado diferente dependiendo de la edad que tenga el que escucha, o del momento de su vida en el que esté. Y estas revisiones de los mitos infantiles, como Steamnocchio o esta Alice in Steamland, me parecen una forma deliciosa de completar un mundo de vapor.

¿Ganas de más? No hay problema. Por si no te atreves a empezar directamente con “La Máquina Diferencial”, aquí te dejo una colección de recomendaciones (a la que puedes incluir algo como, por ejemplo, “La mecánica del corazón”) que puede ayudarte a encontrar tu camino en este mundo de latón y gafas de aviador ahumadas. Imagina…

In the middle of the night

Escrito en la categoría Rebelión de la máquinas

4 de Septiembre del 2009

DISCLAIMER:
1) esta entrada es parte de algo más grande. Etiquetas, categorías… naveguen sin miedo.
2) no toda la información está aquí. Hay una pieza más, de momento, en otra parte. Busquen, busquen.

——

- Vale, vamos a ver. Estás diciendo que esta chica apareció anoche, a las dos y media de la mañana.

- ¡Sí! Estaba viendo escenas sueltas de Perdidos, y llamó.

- ¿De Perdidos? ¿En serio? ¿Cuáles?

- Puesss… cuando ella llegó estaba viendo el principio de la segunda temporada.

- ¡Ooohhh, es brutal esa escena! Maaaaaaake your own kind of muuuusic…

- Me encanta, llevo todo el día con la canción en la cabeza. El caso es que llamó al timbre. Lo tuvisteis que oír.

- Pues la verdad es que no… estaríamos con los cascos, para variar.

- Llamó, y yo me asusté un poco, porque a esas horas, ya me dirás. Puse el vídeo y la vi medio llorando, asustadísima, mirando a todas partes. ¿Y qué iba a hacer?

- ¿Pero seguro que estaba sola?

- Mira que si se ha metido en algún lío y te quiere enmarronar…

- Que no, que es una de las chicas del barrio de aquí al lado. La conozco desde que tenía la consulta. Es adoptada, y sus padres empezaron a traerla con quince años, por un problema con el lector. Luego, cuando me cerraron la consulta, seguí manteniendo el contacto con los pacientes que tenía. Ha venido alguna vez a casa, pero no pensaba que sabría llegar…

- Pues se acordó bastante bien.

- Venga, seguimos. Entró, ¿y entonces? ¿Qué le pasaba?

- Estaba muerta de miedo, en serio. Tartamudeaba mucho y había estado llorando. Le di un vaso de agua para que se tranquilizara un poco, y luego intenté quitarle la chaqueta. Se asustó aún más, y me dijo que tenía frío y que no se la quitara.

- Hum… qué turbio…

- Lo mismo iba muy fresca y no quería que se lo contaras a sus padres.

- O se había hecho un tatuaje chungo.

- O su novio le había pegado, por ir tan fresca, y tenía marcas y le daba vergüenza.

- O se había emborrachado tanto que se había vomitado encima. ¿Olía a alcohol? ¿O a pota?

- Ya sé! Se había emborrachado y sus amigos se habían aprovechado de ella y la habían dejado por ahí! Por fresca!

- Que no, a ver, dejadme que os cuente. Intenté hablar de otras cosas, así sin importancia, para que se relajara y se animara a contarme. Y de repente, estalló y me contó todo: que había sido todo muy raro, que se había acostado en su cama y de repente se había despertado en medio de la calle, tirada en el suelo…

- Lo que te digo, los amigos.

- … y que cuando se levantó, tenía sangre en la camiseta, pero que no era suya porque ella no tenía heridas ni nada.

- ¿¿Sangre??

- Hum… ¿De quién era? ¿Te lo dijo?

- No, pero…

- Igual se lió a leches en sueños… uuhhh, cómo mola, ya tengo un nombre: ¡Sleeping Ninja! ¡¡Kiaaa!!

- Uh, ¿te imaginas? Al día siguiente se levanta y dice: “Vaya, como que me duele el canto de la mano, igual me he dado con la mesilla”… ehm… sigue, por favor.

- Hmpf… pues eso, que empezó a correr sin saber ni dónde estaba, y llegó aquí… me dijo que no podía ir a su casa, que qué iba a pensar su madre… el padre murió, y la madre la protege un poco de más, porque dice que el barrio es muy malo y ella es muy guapa, y tiene miedo de que le pase cualquier cosa.

- Pues debería dejar de tenerlo, tiene una hija ninja.

- Desde luego, parece que se sabe proteger bien solita.

- ¡Pero ella no se acordaba de nada! Esto es muy raro. No sé, el caso es que le dije que se quedara a dormir, le di un sedante y la dejé en mi cuarto. La dejé monitorizada, para ver si tenía sueños violentos o algo. Estuve un rato despierta, igual una hora más, pero se me cerraban los ojos y me he quedado dormida en el sofá. El caso es que esta mañana ella ya no estaba.

- No habrá querido despertarte, yo qué sé.

- Eso he pensado yo, hasta que me ha dado por revisar el resultado del monitor. Mirad.

- Vale, esto es normal…

- Esto también… aquí entra en REM… hum… ¿qué es esto?

- Ni idea.

- Esto no debería estar aquí. Es como… he visto esto antes, pero no me acuerdo dónde…

- Yo también… lo vimos hace mucho, como a principios de año… no era cuando estábamos con lo de NanoCards?

- Yo creo que sí, pero si es eso, lo tenemos un poco chungo.

- Qué lectores? Qué pasa?

- Pues que este escalón de aquí lo hemos visto en los escáneres de militares, cuando estuvimos haciendo las pruebas para el nuevo lector de NanoCards. Aquí la tarjeta toma parcialmente el control, enviando órdenes al cerebro para que segregue adrenalina y otras cosas…

- Un café en vena.

- … y así pueden estar dormidos tan ricamente en un momento, y en cuatro décimas de segundo despiertos y apuntando. Tardan menos en despertarse que en girarse si el enemigo está detrás.

- Pero esta chica tiene veinte años, y está estudiando Historia del Arte. No puede tener una NanoCard.

- No, no puede.

- Esto es mejor.

- Qué?

- Tarda una décima y pico en reaccionar. No sé lo que es, pero le ha tenido que costar una pasta.

- ¿Por qué gastarte una pasta cuando no te va a servir de nada? Es estudiante de arte, chicos.

- Pero lo mejor no es eso. Mira… el escalón fue treinta y cinco minutos después de que la dejaras sola en el cuarto.

- La dejé acostada, estaba muerta de sueño, y más después del sedante.

- Pues el sedante hizo poco, porque después del escalón está quince minutos más despierta, y luego se desconecta.

- Estaba esperando a que te durmieras. Y nosotros con los cascos. Vaya tela.

- No sé. Qué opináis?

- Pff…. puesss… que vas a tener que buscar a alguien que sepa mejor que nosotros lo que es el escalón ése.

- Sí, porque me parece algo rarísimo.

- Hum… vale. Hoy me toca ir al centro, así que después podría… Creo que ya sé a quién preguntar.


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