Lo primero que debería hacerse es justificar si ven o no ven, porque utilizar el verbo “ver”, asociado al sentido de la visión del reino animal… quizá parezca algo bestia, pero en fin, dejémoslo así.
La visión artificial es uno de los conceptos que se comentó que explicaríamos en detalle (sin entrar en exceso en la parte técnica) en próximos posts, pero como es algo tan visual, valga la redundancia, aquí os muestro uno de los innumerables vídeos que se pueden encontrar tecleando la frase mágica en youtube o cualquier otro site de vídeos.
La disciplina en sí aspira en algunas vertientes a conseguir precisamente lo que el propio nombre indica: una visión artificial que pueda aplicarse a una máquina, de modo que ésta pueda tomarla como una entrada más de un sistema complejo que conformaría el conjunto de la máquina en sí. De este modo, la máquina tendría otra fuente de información de la que podría valerse para tomar decisiones, o cualquier cosa de ciencia ficción que pueda ocurrísele a cualquiera; el tema da para mucho.
La realidad actual pasa por utilizar esta tecnología para ofrecer sistemas de reconocimiento facial, usados en casinos, en cárceles, en joyerías… nuevamente, cualquier cosa que se os ocurra. De hecho, si os fijáis, hay una gran cantidad de dispositivos móviles que ya incluyen aplicaciones de detección de sonrisas, de caras, cuando vamos a sacar una foto, con lo cual esto que veíamos en la peli “Minority Report” está ahora a la orden del día.
Vemos cómo el señor Tom Cruise anda tranquilamente y un pequeño dispositivo analiza su iris y le ofrece publicidad acorde con sus gustos, debidamente registrados en alguna base de datos o quién sabe dónde…. Pues bien, la cámara habrá tenido que detectar primeramente esa cara, y después esos iris.
En fin, muchísimas aplicaciones. Este post es bastante ilustrativo; la idea es que, cuando tratemos el tema en serio, veamos mucho mejor hasta dónde puede llegar esto. Hasta el siguiente.
