Sonrío y saludo, aunque paso de largo. Él me mira sorprendido, pero tampoco se levanta. Unos segundos más tarde, pidiendo el café, me doy cuenta de que no consigo recordar quién es, ni de qué le conozco. Sólo hay un incómodo vacío. Con el vaso desechable entre las manos, salgo de la cafetería sin atreverme a mirarle de nuevo.
Llego a casa y me siento en el salón, pensando. Recuerdo su cara muy cerca de mí, y una sensación muy desagradable. Miedo, quizá.
- No sé, no creo que debas preocuparte. – mi padre echa una mirada inequívoca a la puerta de la cocina. – Sería de tu clase o algo. ¿Cuándo le has visto?
- Pues esta tarde, en una cafetería. Mamá, ¿qué haces? ¿Te ayudo?
- No, cariño – la voz está detrás de mí; tiembla un poco -, ya he terminado. Todo está bien.
Mi madre me pone las manos en los hombros, y luego me sujeta el cuello. Presiona fuerte tras las orejas y en la nuca. Abro los ojos, y quiero decirle que pare, pero no puedo mover la mandíbula. No puedo mover ni un músculo. Empiezo a preocuparme.
A mi lado, oigo a mi padre moverse. Ella llora.
- Ya, ya, tranquila… Le borramos de su memoria y ya está, ¿vale?
- No nos va a dejar en paz, Mariano. Hemos cambiado tres veces de ciudad y no deja de perseguirnos. ¿Qué más podemos hacer?
- Podemos hacer que ella le olvide. Seguro que me dejé algo la última vez. Déjame que lo revise.
Escucho pasos, y mi padre aparece en la mesa del ordenador. Le veo concentrado, pero no puedo ver la pantalla. Estoy cada vez más cansada. La cara de mi madre aparece justo delante de mí, con los ojos rojos de llorar. Me doy cuenta de que los míos están secos y me duelen. Llevo ya un rato sin pestañear.
- ¿Crees que… que es ella cuando está así?
- No, cariño, tengo su chip aquí, ¿no ves? Ahora mismo no siente nada. Vamos a ver dónde se esconde ese malnacido.
- Pobrecita, qué cara de susto tiene. – me cierra los ojos. Ahora sólo veo puntos blancos. Ya no estoy tan nerviosa, ellos parece que saben lo que me pasa, pero cada vez estoy más cansada. Les oigo amortiguados, como si tuviera tapones para los oídos.
- He encontrado … de acceso restr… en … incons… . Trae los … que nos dieron cuando …, y lo miramos.
Los puntos blancos ahora forman letras. System error. No memory card found. Shutting up consciousness... No entiendo nada. Me estoy mareando. Ya no oigo nada. Estoy cansadísima. Creo que me voy a tumbar en el sofá un rato…
———-
Me levanto de la cama con un terrible dolor de cabeza. Es demasiado temprano, algo más de las seis de la mañana. Con lo mal que me sienta madrugar. Dando tumbos, tengo claro que necesito algo para despejarme. Mi madre ya está desayunando.
- Hola, mi niña, ¿qué tal has dormido?
- Bien, pero poco – me rasco el cuello -. Me pican los ojos otra vez, creo que ayer estuve jugando a la consola hasta muy tarde. ¿Hay café?
