La crisis económica no sólo está afectando a los humanos. En Japón, miles de robots trabajadores están parados por falta de producción, aunque están en peores condiciones que los humanos porque todavía no pueden acudir al INEM. Por lo menos actualmente no tienen familias que mantener, lo que les supone un alivio.
Japón es conocido entre otras cosas por las muchas promesas tecnológicas y las esperanzas que sus empresas han depositado en los robots. Hasta ahora, cada poco tiempo sorprendían al mundo entero presentando robots limpiadores, recepcionistas, mascotas… Pero todo eso tendrá que esperar.
A pesar de que los robots salen a la larga más baratos que los trabajadores humanos, las inversiones que requieren a priori son muy elevadas, un gasto que la mayoría de las empresas japonesas no puede asumir en este momento. En Japón la producción industrial ha caído un 40%, con lo que tampoco los particulares se animan a adquirir lujosos accesorios robóticos.
Gadgets como la mascota PLEN, el vigilante electrónico Roborior, Mi Cuchara, un brazo que da de comer a personas discapacitadas o el Wakamaru, un asistente para las tareas del hogar, han descendido drásticamente sus ventas. Sólo un modelo ha visto cómo el interés por sus circuitos se mantiene: un enorme robot que realiza tareas de limpieza en hoteles y que es capaz de usar los ascensores para moverse por el edificio.
Así que si alguno podéis contratar a uno de estos pobres robots ganaríais un amigo para toda la vida y conseguiríais sacarlos de la mendicidad en la que se encuentran. De lo contrario, me temo que acabarán tomando medidas y se acercará la fecha de la rebelión de las máquinas. En vuestras manos está.


