The Artificial Conscience

Prepárate, siente, son las máquinas, están despertando...

Escucha, despierta... estás soñando, sueñas que las máquinas se están levantando. La consciencia artificial aún no se ha creado.

"R2D2, ¿te lo dijo la computadora central de la ciudad? ¡R2D2, sabes bien que no debes confiar en una computadora extraña! "

- C3PO

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Test de Turing

Escrito en la categoría Conceptos de la IA

3 de Febrero del 2009

Creo que va siendo hora de explicar qué es el test de Turing y en qué consiste, después de haberlo mencionado en algún post que otro de este blog. El test fue creado a mediados del siglo pasado por el matemático británico Alan Turing con el fin de probar la capacidad de un ordenador para pensar independientemente, tal como lo haría un ser humano, de forma que por la secuencia lógica de sus respuestas engañe a quienes lo juzgan y les convenza de que han sido dictadas por una persona. Básicamente, Turing estableció que si “algo” se comportaba como si fuera inteligente, entonces era inteligente (efectivamente inteligente y no falsamente o sólo aparentemente inteligente).

La forma de hacer pasar el test a un ordenador consiste básicamente en una persona hablando con un ordenador que está en otra habitación mediante un sistema de chat. Si la persona es incapaz de determinar si habla con otra persona o con un ordenador, entonces el ordenador es considerado realmente inteligente. La fundamentación de este test reside en que si una máquina es capaz de engañar a los humanos que se comunican con ella, haciéndoles creer que es un humano, podría decirse que la máquina es inteligente. Esto tiene su lógica, ya que si consideramos que los humanos son inteligentes, y no somos capaces de distinguir esa máquina de un humano, ¿por qué no iba a ser inteligente?

Un ejemplo práctico del test de Turing, para que os hagáis una idea, sería Captcha: Completely Automated Public Turing Test to tell Computers and Humans Apart (Prueba de Turing pública y automática para diferenciar a máquinas y humanos). Es una versión del Test de Turing que nuestros ojos están acostumbrados a ver en el día a día. Son las típicas letras retorcidas o preguntas del tipo “dos más dos” que protegen generalmente formularios en Internet. La prueba asume que un robot no humano es incapaz de comprender lo que pone en las letras, y por tanto no es capaz de superar la prueba que un humano encuentra fácilmente superable.

No es un Test de Turing puro, y lo lleva a cabo una máquina y no un humano, y sin embargo se ha demostrado muy eficaz. Por supuesto detrás lleva una escalada imaginativa de robots cada día más capaces de un reconocimiento de caracteres e interpretación de los mismos, etcétera. Toda esta creatividad volcada en violar los Captcha redunda luego en beneficio, por ejemplo, de los discapacitados, al mejorar mucho el software de reconocimiento de voz o de escritura humana.

El Premio Loebner para Inteligencia Artificial ofrece una medalla de oro de 18 quilates y 100.000 dólares a quienes diseñen un programa que supere el test de Turing. Desde 1990 se han celebrado competiciones anuales para comprobar si algún programa es capaz de superar dicha prueba. Explícitamente, para ganar este premio el programa debería ser capaz de tomar parte en una conversación con humanos, engañándolos en, como poco, un 30% de las respuestas. De forma independiente a este premio global, el mejor programa de cada año se lleva el premio Loebner de ese año. Actualmente ninguna máquina ha sido capaz de superar la prueba, aunque se estima que las máquinas están cada vez más cerca de conseguir superar el test.

Prueba de que cada vez se está mas cerca de conseguirlo es que en la pasada edición (Octubre de 2008) el ganador ha sido un programa alemán, llamado Elbot, que ha sido capaz de engañar en un 25% de las respuestas a los evaluadores humanos. Por otra parte, el nivel de esta edición ha sido increíble, ya que todos los programas que han participado han sido capaces de engañar, al menos, a alguno de los evaluadores.

De tener alguna vez éxito en dicho concurso, se trataría de un salto similar al dado por el supercomputador Deep Blue de IBM en 1997 al derrotar al campeón mundial de ajedrez Gari Kaspárov. Además, generaría preguntas de gran calado como la posibilidad de que los ordenadores tengan conciencia y, de ser así, la autoridad moral de un humano para “desenchufarlo”.

Escrito por SkyNet

Desconocido

Escrito en la categoría IA en la ciencia ficción

15 de Diciembre del 2008

Sonrío y saludo, aunque paso de largo. Él me mira sorprendido, pero tampoco se levanta. Unos segundos más tarde, pidiendo el café, me doy cuenta de que no consigo recordar quién es, ni de qué le conozco. Sólo hay un incómodo vacío. Con el vaso desechable entre las manos, salgo de la cafetería sin atreverme a mirarle de nuevo.

Llego a casa y me siento en el salón, pensando. Recuerdo su cara muy cerca de mí, y una sensación muy desagradable. Miedo, quizá.

- No sé, no creo que debas preocuparte. – mi padre echa una mirada inequívoca a la puerta de la cocina. – Sería de tu clase o algo. ¿Cuándo le has visto?

- Pues esta tarde, en una cafetería. Mamá, ¿qué haces? ¿Te ayudo?

- No, cariño – la voz está detrás de mí; tiembla un poco -, ya he terminado. Todo está bien.

Mi madre me pone las manos en los hombros, y luego me sujeta el cuello. Presiona fuerte tras las orejas y en la nuca. Abro los ojos, y quiero decirle que pare, pero no puedo mover la mandíbula. No puedo mover ni un músculo. Empiezo a preocuparme.

A mi lado, oigo a mi padre moverse. Ella llora.

- Ya, ya, tranquila… Le borramos de su memoria y ya está, ¿vale?

- No nos va a dejar en paz, Mariano. Hemos cambiado tres veces de ciudad y no deja de perseguirnos. ¿Qué más podemos hacer?

- Podemos hacer que ella le olvide. Seguro que me dejé algo la última vez. Déjame que lo revise.

Escucho pasos, y mi padre aparece en la mesa del ordenador. Le veo concentrado, pero no puedo ver la pantalla. Estoy cada vez más cansada. La cara de mi madre aparece justo delante de mí, con los ojos rojos de llorar. Me doy cuenta de que los míos están secos y me duelen. Llevo ya un rato sin pestañear.

- ¿Crees que… que es ella cuando está así?

- No, cariño, tengo su chip aquí, ¿no ves? Ahora mismo no siente nada. Vamos a ver dónde se esconde ese malnacido.

- Pobrecita, qué cara de susto tiene. – me cierra los ojos. Ahora sólo veo puntos blancos. Ya no estoy tan nerviosa, ellos parece que saben lo que me pasa, pero cada vez estoy más cansada. Les oigo amortiguados, como si tuviera tapones para los oídos.

- He encontrado … de acceso restr… en … incons… . Trae los … que nos dieron cuando …, y lo miramos.

Los puntos blancos ahora forman letras. System error. No memory card found. Shutting up consciousness... No entiendo nada. Me estoy mareando. Ya no oigo nada. Estoy cansadísima. Creo que me voy a tumbar en el sofá un rato…

———-

Me levanto de la cama con un terrible dolor de cabeza. Es demasiado temprano, algo más de las seis de la mañana. Con lo mal que me sienta madrugar. Dando tumbos, tengo claro que necesito algo para despejarme. Mi madre ya está desayunando.

- Hola, mi niña, ¿qué tal has dormido?

- Bien, pero poco – me rasco el cuello -. Me pican los ojos otra vez, creo que ayer estuve jugando a la consola hasta muy tarde. ¿Hay café?



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