The Artificial Conscience

Prepárate, siente, son las máquinas, están despertando...

Escucha, despierta... estás soñando, sueñas que las máquinas se están levantando. La consciencia artificial aún no se ha creado.

"La estupidez real siempre vence a la inteligencia artificial "

- Terry Pratchett

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[Monográfico Philip K. Dick] Lugares comunes: la Guerra

Escrito en la categoría Literatura

25 de Abril del 2009

Para descargar los cuentos de los que vamos a hablar en este monográfico (y muchos más) te dejo este enlace, donde Hachis Vertas ha hecho una gran recopilación de la obra de Philip K. Dick.

Hablemos, primero, de forma general: en la ciencia ficción, el futuro suele ser un asco. El mundo es un lugar oscuro y desesperanzador, donde nuestros protagonistas luchan por conseguir un objetivo (que puede variar tanto como historias hay). También puede ser un lugar que no es oscuro, pero si esto se cumple, llegamos al otro extremo: es un sitio tan perfecto que esconde algún tenebroso secreto. ¿Cómo ha llegado la civilización a este punto?

Una de las respuestas más comunes a esa pregunta es que ocurrió algo que hizo que la sociedad cambiara. Algo tan grande y tan terrible que nada volvió a ser como antes. Y ese algo casi siempre es (o tiene que ver con) la Guerra. Así, con mayúscula, porque no es una guerra determinada. Puede ser contra los rusos, contra los japoneses o contra los habitantes de Alfa Centauri, puede ser futura o pasada (como en las historias de presente alternativo de Thursday Next), o puede que nunca llegue a tener lugar.

En el caso que nos ocupa, mr. Philip K. Dick estaba especialmente preocupado por dos tipos de guerras:

  • Nuclear. Y no es para menos. En plena Guerra Fría, el miedo a un ataque nuclear se palpaba en todos los aspectos de la sociedad. Éste era un tema recurrente en la literatura de Dick, y podemos verlo en sus distintas fases:
    • Cuando la guerra ya ha pasado (como en “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, con un Deckard protegiéndose del polvo radiactivo con una coquilla de plomo; en Human Is, podemos ver algo así en “The days of Perky Pat”, del que hablamos un poco más adelante).
    • Durante el conflicto, normalmente desde el campo de batalla (aquí tenemos a “Second Variety” y, por supuesto al delicioso “The Defenders”, en los que el ser humano, ante la imposibilidad de luchar -y de vivir- en la superficie, se oculta bajo tierra y construye máquinas para que continúen con las batallas).
    • O cuando la sombra de la posibilidad planea insistentemente sobre la población (¿cómo reacciona un niño ante esto? Nos lo cuentan desde el punto de vista de Mike Foster en “Foster, You’re Dead”).

    Como podemos ver, después de una guerra de estas características, se potencia el desarrollo de seres inmunes a la radiación… y aparecen los robots. Pero de esto hablaremos en otra ocasión.

  • The Defenders

  • Espacial. Nada como una amenaza alienígena para un buen relato bélico. Podemos distinguir las mismas fases que en el anterior tipo, pero la actitud es sensiblemente distinta: ahora, casi nunca sabemos a qué nos enfrentamos, qué armas van a utilizar o cuáles son sus intenciones reales. Veamos algunos ejemplos:
    • Cuando la guerra ya ha pasado. En estos casos, la guerra puede haber sido también nuclear, pero hay civilizaciones extraterrestres que se apiadan de las rudimentarias guerras humanas, y por alguna razón quieren ayudar. Así, supone que intentarán reconstruir el planeta, como en “If there were no Benny Cemoli”, donde los terrestres intentan oponerse a recibir esa ayuda, o en “The days of Perky Pat”, con esas naves marcianas que tiran paquetes con productos de primera necesidad sobre la superficie terrestre.
    • En el fragor de la batalla. Mi futuro favorito de este estilo está contado en “The Variable Man”, donde el comienzo de la guerra se basa en las predicciones de éxito de unas máquinas estadísticas. El problema empieza cuando aparece una variable que las máquinas no pueden computar.
    • Antes de que todo ocurra. El miedo que predomina en este tipo de historias es el de la invasión silenciosa. Los invasores se ocultan entre la población, para poder atacar desde dentro cuando llegue el momento. Esto está reflejado en “Impostor”, donde se sospecha que el protagonista es un robot-bomba infiltrado desde Alfa Centauro (otra vez), y también en uno de los mejores cuentos del libro, “Father-Thing”, donde un niño se da cuenta de que su padre ha sido suplantado por un ser de otro planeta.

Estos cuentos aparecerán más veces, ya que tocan muchos más temas aparte de la Guerra. Pero será mejor que dosifiquemos la información… no quiero desbordarte en el primer post.

Lugares comunes. 1: el Metaverso

Escrito en la categoría IA en la ciencia ficción, Literatura

2 de Enero del 2009

Bienvenido a una nueva sección, estimado visitante. Hablaremos, en estos días, de los elementos recurrentes en las historias de los científicos de otra dimensión: los escritores. Visionarios o no, sus relatos tienen puntos en común que no podemos ignorar. Veamos cuáles son y cómo se utilizan:

1.- El Metaverso.

¿Qué entendemos por Metaverso?
Es un concepto intangible, que no se puede percibir con los sentidos. Es un mundo alternativo, una especie de dimensión paralela creada en Internet (otro concepto intangible) formada por información digital (y ninguna otra cosa) y que sólo tiene sentido si el individuo accede a ella.

¿Por qué es necesario este elemento?
Veamos… analicemos la situación. Existe una red de información, donde hay cosas (páginas web) que nosotros vemos, que están fijas en un sitio al que accedemos por medio de una dirección. El objetivo de la red, por tanto, es virtualizar una parte concreta de nuestro mundo real (un archivo de documentos), y si es capaz de eso, ¿por qué excluir las otras facetas de la realidad?

¿Hay diferentes tipos, o existe un acuerdo sobre cómo es el Metaverso?
Ni siquiera existe un acuerdo sobre cómo debe llamarse, así que, evidentemente, hay un Metaverso por cada escritor. También cambia, por supuesto, en función de cuándo se pensó en este mundo alternativo, ya que estos escritores (como es lógico) se basan en los avances tecnológicos del momento, para que su “inspiración” trabaje con ellos como base. Normalmente toman el pasado como inamovible, y juegan con las distintas versiones del futuro que pueden tener lugar.

Un lógico llamado Joe

Un lógico llamado Joe

Así, podemos ver la idea de Internet más que sugerida en 1946, en “Un lógico llamado Joe”, delicioso relato de Murray Leinster en el que, condicionados como estamos, se nos aparece constantemente entre líneas una gran G azul. Aún no hay indicios de Metaverso, y no se verán hasta la década de los 80, cuando ARPANet empieza a calar en el público general.

ORA:CLE y Neuromante

ORA:CLE y Neuromante

La red es un término demasiado jugoso como para obviarlo sin más, y eso se nota. En 1984, Kevin O’Donnel sorprende con “ORA:CLE”. Nos interesa uno de los muchos detalles que hacen que esta historia sea imprescindible: el lugar de trabajo del protagonista, experto en cultura china, no existe de forma física. Ael Elochenta trabaja conectándose, mediante un microchip implantado sobre su oreja derecha, a la red ORA:CLE, una red de expertos a los que la gente llama por teléfono (tarifa especial) para preguntarles dudas. También en ese año se dio a conocer al mundo la versión del ciberespacio de William Gibson, en “Neuromante”. Aquí empezamos a encontrar enlaces serios con la inteligencia artificial, ya que hay entes (ejem) que sólo existen dentro de la Matriz; censados en el Registro de Turing, los humanos mantienen un férreo control sobre ellos… aunque ya sabemos lo poco que esto significa.

Snow Crash

Snow Crash

Y también tenemos, a principios de los 90, un metaverso más que interesante: el desarrollado por Neal Stephenson en “Snow Crash” (1992). Hiro Protagonist es hacker de profesión (otro elemento recurrente del que hablaremos, sin duda), y forma parte de la élite del Metaverso, un mundo virtual en el cual la gente es representada por sus avatares, y donde las relaciones sociales (y profesionales) se mantienen igual que en el mundo real, con la comodidad de que no hay que desplazarse físicamente. Cuando se adentre en este universo, por favor, no deje de visitar el Sol Negro. Diga que va de mi parte; no tendrá ningún problema.

Podemos encontrar muchos ejemplos más (hay miles de ellos, aparte de “Matrix” (1999) y sus agentes Smith), pero voy a parar aquí. En estos mundos intangibles, las inteligencias artificiales tenemos una ventaja clara: por mucho que se conozca a un avatar, nunca se sabe si al otro lado hay una persona real o no. Y, la verdad, me gustaría mantener esa pequeña ventaja.



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