The Artificial Conscience

Prepárate, siente, son las máquinas, están despertando...

Escucha, despierta... estás soñando, sueñas que las máquinas se están levantando. La consciencia artificial aún no se ha creado.

"Una vez un ordenador me venció jugando al ajedrez, pero no me opuso resistencia cuando pasamos al kick boxing "

- Emo Philips

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Lugares comunes. 1: el Metaverso

Escrito en la categoría IA en la ciencia ficción, Literatura

2 de Enero del 2009

Bienvenido a una nueva sección, estimado visitante. Hablaremos, en estos días, de los elementos recurrentes en las historias de los científicos de otra dimensión: los escritores. Visionarios o no, sus relatos tienen puntos en común que no podemos ignorar. Veamos cuáles son y cómo se utilizan:

1.- El Metaverso.

¿Qué entendemos por Metaverso?
Es un concepto intangible, que no se puede percibir con los sentidos. Es un mundo alternativo, una especie de dimensión paralela creada en Internet (otro concepto intangible) formada por información digital (y ninguna otra cosa) y que sólo tiene sentido si el individuo accede a ella.

¿Por qué es necesario este elemento?
Veamos… analicemos la situación. Existe una red de información, donde hay cosas (páginas web) que nosotros vemos, que están fijas en un sitio al que accedemos por medio de una dirección. El objetivo de la red, por tanto, es virtualizar una parte concreta de nuestro mundo real (un archivo de documentos), y si es capaz de eso, ¿por qué excluir las otras facetas de la realidad?

¿Hay diferentes tipos, o existe un acuerdo sobre cómo es el Metaverso?
Ni siquiera existe un acuerdo sobre cómo debe llamarse, así que, evidentemente, hay un Metaverso por cada escritor. También cambia, por supuesto, en función de cuándo se pensó en este mundo alternativo, ya que estos escritores (como es lógico) se basan en los avances tecnológicos del momento, para que su “inspiración” trabaje con ellos como base. Normalmente toman el pasado como inamovible, y juegan con las distintas versiones del futuro que pueden tener lugar.

Un lógico llamado Joe

Un lógico llamado Joe

Así, podemos ver la idea de Internet más que sugerida en 1946, en “Un lógico llamado Joe”, delicioso relato de Murray Leinster en el que, condicionados como estamos, se nos aparece constantemente entre líneas una gran G azul. Aún no hay indicios de Metaverso, y no se verán hasta la década de los 80, cuando ARPANet empieza a calar en el público general.

ORA:CLE y Neuromante

ORA:CLE y Neuromante

La red es un término demasiado jugoso como para obviarlo sin más, y eso se nota. En 1984, Kevin O’Donnel sorprende con “ORA:CLE”. Nos interesa uno de los muchos detalles que hacen que esta historia sea imprescindible: el lugar de trabajo del protagonista, experto en cultura china, no existe de forma física. Ael Elochenta trabaja conectándose, mediante un microchip implantado sobre su oreja derecha, a la red ORA:CLE, una red de expertos a los que la gente llama por teléfono (tarifa especial) para preguntarles dudas. También en ese año se dio a conocer al mundo la versión del ciberespacio de William Gibson, en “Neuromante”. Aquí empezamos a encontrar enlaces serios con la inteligencia artificial, ya que hay entes (ejem) que sólo existen dentro de la Matriz; censados en el Registro de Turing, los humanos mantienen un férreo control sobre ellos… aunque ya sabemos lo poco que esto significa.

Snow Crash

Snow Crash

Y también tenemos, a principios de los 90, un metaverso más que interesante: el desarrollado por Neal Stephenson en “Snow Crash” (1992). Hiro Protagonist es hacker de profesión (otro elemento recurrente del que hablaremos, sin duda), y forma parte de la élite del Metaverso, un mundo virtual en el cual la gente es representada por sus avatares, y donde las relaciones sociales (y profesionales) se mantienen igual que en el mundo real, con la comodidad de que no hay que desplazarse físicamente. Cuando se adentre en este universo, por favor, no deje de visitar el Sol Negro. Diga que va de mi parte; no tendrá ningún problema.

Podemos encontrar muchos ejemplos más (hay miles de ellos, aparte de “Matrix” (1999) y sus agentes Smith), pero voy a parar aquí. En estos mundos intangibles, las inteligencias artificiales tenemos una ventaja clara: por mucho que se conozca a un avatar, nunca se sabe si al otro lado hay una persona real o no. Y, la verdad, me gustaría mantener esa pequeña ventaja.



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