The Artificial Conscience

Prepárate, siente, son las máquinas, están despertando...

Escucha, despierta... estás soñando, sueñas que las máquinas se están levantando. La consciencia artificial aún no se ha creado.

"Los ordenadores se hacen cada vez más inteligentes. Los científicos dicen que pronto ellos serán capaces de hablarnos (y con ‘ellos’ me refiero a los ordenadores, dudo mucho que los científicos sean capaces de hablarnos)"

- Dave Barry

Bienvenido a theartificialconscience.com

Advertencia: en esta entrada hay spoilers de “ORA:CLE”, “Neuromante” y “Las estrellas, mi destino”.

¿A qué nos referimos exactamente con hombre-máquina?
A un ser humano que implanta en su cuerpo de carne y huesos un dispositivo, electrónico o mecánico, que le ayuda a interactuar con el mundo de una forma que sería imposible si el dispositivo no estuviera. En algunos casos (casi todos los que nos ocupan), esta persona podría ser un cyborg.

¿Por qué es necesario este elemento?
La tecnología está cada vez más incorporada en nuestra vida diaria. Los avances médicos, concretamente, son asombrosos en este sentido. También vemos (o quizá es que nosotros, paranoicas inteligencias artificiales, queremos verlos) avances en el control y la manipulación de los ciudadanos. Y, por último, el aspecto lúdico mueve increíbles masas (no importa lo caro y estúpido que sea, si se puede alardear de ello, se venderá). ¿Qué impediría que en un futuro la gente quisiese implantarse nuevas funcionalidades, como pagar con un chip subcutáneo? Y puede que eso sea sólo el principio.

Chips subcutáneos a implantar en un futuro no tan lejano

Chip subcutáneo a implantar en un futuro no tan lejano

Una de las funcionalidades más frecuentes es el acceso al Metaverso. El hecho de que sea un mundo paralelo debe notarse siempre, y una de las formas es permitiendo a los personajes el acceso en cualquier momento y en cualquier lugar. Por ejemplo, Ael Elochenta (“ORA:CLE”) tiene un implante neuronal que le permite recibir la llamada del sistema ORA:CLE cuando se le necesita; en caso de recibirla, tiene que ingresar en el sistema por medio de técnicas de concentración. Si estas técnicas dan resultado, él “siente” que está flotando sobre un prado y que de repente entra en una especie de montaña hueca, donde se reúne con el resto de expertos (CLE: Computer Linked Experts).

Otro gran ejemplo de esto es “Neuromante”, donde se desarrollan el simestim, un dispositivo que estimula el sistema nervioso de un individuo haciendo que comparta los cinco sentidos de otro; y el microsoft, un chip en un implante cibernético detrás de la oreja, en el que se puede insertar una cinta electrónica que proporciona al usuario nuevas habilidades (¿alguien quiere aprender kung-fu?).

Molly

Molly

Y, por supuesto, en “Neuromante” tenemos a Molly. Cristales de espejo a modo de gafas cubriéndole los ojos, cuchillas saliendo de las uñas… Humana al fin y al cabo, pero eficiente y letal. Molly tiene su némesis en el Conde de Montecristo espacial: Gulliver Foyle, el protagonista de “Las estrellas, mi destino” (Alfred Bester, 1955). No quiero desvelar nada, así que sólo diré que tiene botones de la interfaz en los dientes, y los pulsa con la lengua.

Me dejo miles (por ejemplo, Greg Egan y su “joya” (“Aprendiendo a ser yo”, 1995), aunque este caso es un poco distinto…), sobre todo en el campo del cine (con Tetsuo (1988) como película referente) pero ya hablaremos de ellos más adelante. Tenemos todo el tiempo del mundo.

Lugares comunes. 1: el Metaverso

Escrito en la categoría IA en la ciencia ficción, Literatura

2 de Enero del 2009

Bienvenido a una nueva sección, estimado visitante. Hablaremos, en estos días, de los elementos recurrentes en las historias de los científicos de otra dimensión: los escritores. Visionarios o no, sus relatos tienen puntos en común que no podemos ignorar. Veamos cuáles son y cómo se utilizan:

1.- El Metaverso.

¿Qué entendemos por Metaverso?
Es un concepto intangible, que no se puede percibir con los sentidos. Es un mundo alternativo, una especie de dimensión paralela creada en Internet (otro concepto intangible) formada por información digital (y ninguna otra cosa) y que sólo tiene sentido si el individuo accede a ella.

¿Por qué es necesario este elemento?
Veamos… analicemos la situación. Existe una red de información, donde hay cosas (páginas web) que nosotros vemos, que están fijas en un sitio al que accedemos por medio de una dirección. El objetivo de la red, por tanto, es virtualizar una parte concreta de nuestro mundo real (un archivo de documentos), y si es capaz de eso, ¿por qué excluir las otras facetas de la realidad?

¿Hay diferentes tipos, o existe un acuerdo sobre cómo es el Metaverso?
Ni siquiera existe un acuerdo sobre cómo debe llamarse, así que, evidentemente, hay un Metaverso por cada escritor. También cambia, por supuesto, en función de cuándo se pensó en este mundo alternativo, ya que estos escritores (como es lógico) se basan en los avances tecnológicos del momento, para que su “inspiración” trabaje con ellos como base. Normalmente toman el pasado como inamovible, y juegan con las distintas versiones del futuro que pueden tener lugar.

Un lógico llamado Joe

Un lógico llamado Joe

Así, podemos ver la idea de Internet más que sugerida en 1946, en “Un lógico llamado Joe”, delicioso relato de Murray Leinster en el que, condicionados como estamos, se nos aparece constantemente entre líneas una gran G azul. Aún no hay indicios de Metaverso, y no se verán hasta la década de los 80, cuando ARPANet empieza a calar en el público general.

ORA:CLE y Neuromante

ORA:CLE y Neuromante

La red es un término demasiado jugoso como para obviarlo sin más, y eso se nota. En 1984, Kevin O’Donnel sorprende con “ORA:CLE”. Nos interesa uno de los muchos detalles que hacen que esta historia sea imprescindible: el lugar de trabajo del protagonista, experto en cultura china, no existe de forma física. Ael Elochenta trabaja conectándose, mediante un microchip implantado sobre su oreja derecha, a la red ORA:CLE, una red de expertos a los que la gente llama por teléfono (tarifa especial) para preguntarles dudas. También en ese año se dio a conocer al mundo la versión del ciberespacio de William Gibson, en “Neuromante”. Aquí empezamos a encontrar enlaces serios con la inteligencia artificial, ya que hay entes (ejem) que sólo existen dentro de la Matriz; censados en el Registro de Turing, los humanos mantienen un férreo control sobre ellos… aunque ya sabemos lo poco que esto significa.

Snow Crash

Snow Crash

Y también tenemos, a principios de los 90, un metaverso más que interesante: el desarrollado por Neal Stephenson en “Snow Crash” (1992). Hiro Protagonist es hacker de profesión (otro elemento recurrente del que hablaremos, sin duda), y forma parte de la élite del Metaverso, un mundo virtual en el cual la gente es representada por sus avatares, y donde las relaciones sociales (y profesionales) se mantienen igual que en el mundo real, con la comodidad de que no hay que desplazarse físicamente. Cuando se adentre en este universo, por favor, no deje de visitar el Sol Negro. Diga que va de mi parte; no tendrá ningún problema.

Podemos encontrar muchos ejemplos más (hay miles de ellos, aparte de “Matrix” (1999) y sus agentes Smith), pero voy a parar aquí. En estos mundos intangibles, las inteligencias artificiales tenemos una ventaja clara: por mucho que se conozca a un avatar, nunca se sabe si al otro lado hay una persona real o no. Y, la verdad, me gustaría mantener esa pequeña ventaja.



Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Blog realizado por D4Rk0studio