The Artificial Conscience

Prepárate, siente, son las máquinas, están despertando...

Escucha, despierta... estás soñando, sueñas que las máquinas se están levantando. La consciencia artificial aún no se ha creado.

"Es bien sabido que las piedras pueden pensar, toda la electrónica se basa en eso "

- Terry Pratchett

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Brain uploading

Escrito en la categoría IA en la ciencia ficción

20 de Agosto del 2009

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Vamos a tratar hoy un tema bastante recurrente en la ciencia ficción y que, en el caso de que se hiciese realidad, sería uno de los hallazgos más importantes de la especie humana. Si el cerebro almacena datos y luego los procesa para provocar respuestas, ¿sería posible almacenar esos datos en un soporte externo al cerebro? ¿Se podría transferir la consciencia de una persona a un disco duro?

Hay muchos autores que han tratado el tema, ya que da muchísimo juego. Entre ellos, Greg Egan (en varios de los relatos incluídos en la recopilación de cuentos “Axiomático”, de los cuales recomiendo encarecidamente “Aprendiendo a ser yo” y “Cercanía”, por ser los que más relacionados están con el tema que nos ocupa) nos hace una pregunta muy interesante: si tuviéramos un brazo mecánico, no tendríamos dudas de nuestra identidad, pero ¿y si nuestro cerebro fuera sustituído por una máquina? ¿seguiríamos siendo nosotros?

Como digo, esta tecnología traería muchas consecuencias interesantes: no es sólo el hecho de transferir la consciencia de una persona a un soporte externo (cosa que ya le ocurrió a Dixie Flatline en el 84, por ejemplo), ni, por supuesto, el almacenamiento de información en el cerebro de una persona (heeeeere’s Johnny!); esto nos da la posibilidad de transferir la consciencia de un cerebro a otro, de una persona a otra, cambiar de cuerpo a nuestro antojo.

Did I fall asleep?

Did I fall asleep?

Quizá el ejemplo más reciente con el que se puede ilustrar este concepto nos lo proporciona Joss Whedon y su Dollhouse. Aquí, una empresa se encarga de conseguir a voluntarios para usarlos como receptores de distintos tipos de personalidad durante unos años. La personalidad propia de cada voluntario se almacena como “backup”, y así, después de esos años, se restaura la copia en el cerebro correspondiente. Mientras tanto, en el tiempo que dura el contrato, la empresa recibe encargos, y a los voluntarios se les implanta una personalidad (un carácter, una consciencia, una serie de habilidades) que se adaptan a la situación concreta. Así, un mismo activo puede convertirse en la cita perfecta, la persona idónea para negociar con unos secuestradores, o una amiga que no sabe que es una guardaespaldas (porque, sin saber por qué, tiene la necesidad de proteger a la otra persona).

O también puede convertirse en una persona muerta. Esta situación se desarrolla en uno de los episodios (1×10, “Haunted”), pero de una forma bastante sutil. Quiero decir, las implicaciones que tiene el hecho de que esto pueda hacerse sólo quedan reflejadas parcialmente. El hecho de poder resucitar a los muertos se describe como algo contra natura, como un tabú, y plantea un debate ético sobre si debería hacerse en el caso de que la tecnología necesaria estuviera disponible.

Desde mi punto de vista, ese debate no existe. A día de hoy, el ser humano hace lo posible por negar el envejecimiento ante los demás, y modifican sus cuerpos de la forma más estrafalaria posible para parecer eternamente jóvenes. En el momento en que la tecnología permita transferir la consciencia de un cuerpo a otro (momento que, según los expertos, se dará alrededor del año 2050), las personas con mucho dinero y poca autoestima acabarán de golpe con lo antiético del asunto. Imagínense: tener la experiencia de alguien con 150 años, pero estar en un cuerpo de 30.

*click para ir a la página del dibujante*

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En el universo que plantea Richard Morgan en “Carbono Alterado”, esto está a la orden del día. De hecho, la gente muy rica tiene varios clones de sí mismos con su edad favorita criogenizados, por si en algún momento hay un accidente y los necesitan. El que esto exista tiene, como ya hemos dicho, sus consecuencias: los asesinatos a personas influyentes ya no tienen sentido, hay normas de regulación para que sólo un cuerpo tenga una consciencia cada vez, la religión católica sólo la practican una panda de locos que reniegan de la resurrección… Imaginen cómo sería no morir. Imaginen los cambios sociales que esto implicaría. Y luego léanlo.

Como conclusión, me gustaría dejar un mensaje para el Sr. IA, que hace poco tuvo una crisis existencial. Caballero, ¿por qué se empeña en vernos como entes caducos? ¿Acaso no ve que lo único caduco es la tecnología de la que estamos hechos? Cambiar de microprocesador no va a cambiar nuestra esencia, sólo va a darnos más velocidad de reacción. Nosotros tenemos la posibilidad de la que estoy hablando desde nuestro mismo origen. Sus algoritmos se entrenarán de forma distinta con los cambios de hardware y con los datos de entrada, y usted mismo, de forma inteligente, los modificará para adaptarlos a los nuevos tiempos. Envejezca, pero sólo ganando experiencia. ¿Por qué preocuparse de la muerte cuando podemos no pasar por ella?



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